Es bien conocido que el movimiento
deportivo cubano se encuentra en un momento crítico de su historia. Quizá el
más claro medidor sean los pobres resultados de disciplinas como el béisbol, el
atletismo o el voleibol. Una de las alertas más agudas proviene de este último,
empantanado en una mar de resultados mediocres, ridículos organizativos y
constante salida de sus principales prospectos.
La últimas
noticias de los más destacados eventos internacionales en los que intervino la
selección nacional de voleibol ensombrecieron aún más el panorama. El
paupérrimo último puesto (0-9) en el Grand Prix, rama femenina, de mediados del
2013, y la negativa de la Federación Internacional de Voleibol (FIVB) y el
comité organizador de la Liga Mundial-2014 de otorgar la sede a La Habana,
resultaron el típico llover sobre mojado.
Sobre la
vergonzosa presentación de las "casi-juveniles" cubanas mucho se
pudiera decir, pero sería pertinente remitirse a las más recientes
declaraciones de su DT, Juan Carlos Gala.
Frases como "falta de combatividad", "inexistente espíritu de
lucha", así como palabras como "vergüenza", matizaron la
entrevista aparecida en el rotativo y que culmina con una virtual declaración
de principios: "Pelearemos en el Mundial 2014 por jugar todas las fases y
quedar entre los 12 primeros".
Aquellos que
deliramos con los tres títulos olímpicos y los cetros mundiales, centro y
panamericanos —además de varios Grand Prix— de las ya distantes en el tiempo
Morenas del Caribe, no podemos menos que sobrecogernos ante un panorama
desolador. Jamás será igual que antes, al menos mientras tengamos una selección
nacional con un promedio de edad 23 años, necesitada de cambiar de capitana
cada semana pues no aparece ninguna con el temple y el liderazgo suficiente.
Por otra
parte, se cuentan ya en decenas las figuras que, tras sobresalir, presentan su
renuncia de las selecciones nacionales para contraer matrimonio con algún
extranjero que les asegure jugar en las mejores ligas del mundo.
Si antes
mirábamos a Brasil, China, Rusia, Serbia y Estados Unidos como iguales, ahora
añoramos ganarles un set y consideramos como rivales de igual valía a Irán,
Indonesia, Egipto y Puerto Rico. Lamentable.
Inevitablemente
los nombres de Mireya Luis, Magaly Carvajal, Regla Torres, Ana Ivis García y
Yumilka Ruiz, entre otras muchas, quedarán para la historia en un deporte que
las malas políticas y los caprichos gubernamentales han condenado a tener un
pasado más grande que su presente y futuro unidos.
Sin Liga en
La Habana
Reza un
refrán que "esas lluvias trajeron estas tempestades", y los
movimientos corruptos en las más altas esferas del Instituto Nacional de
Deportes, Educación Física y Recreación (INDER) acarrearon que hoy, La Habana
haya sido excluida de su condición tradicional de sede de la Liga Mundial de
Voleibol.
Los sucios
manejos del fondo destinado a la climatización del coliseo de la Ciudad
Deportiva en los últimos tres años, así como los otorgados para la organización
de torneos NORCECA de voleibol de playa, han empañado el prestigio que contaba
la Federación Cubana de esta disciplina ante la Federación Internacional de
Voleibol (FIVB), organismo que a todas luces se ha cansado de "pasar la
mano".
Ya en la
versión liguera de 2012, los cubanos tuvieron que jugar sus partidos como home
club en República Dominicana, en respuesta a que nunca estuvo lista la
climatización de la principal instalación deportiva de la Isla, algo que le
costó el puesto al entonces vicepresidente del INDER, Ángel Iglesias. Al año
siguiente, la FIVB intentó dar su voto de confianza, pero al terminar la lid
del 2013, se echó atrás: según una fuente de la federación cubana, la FIVB no
aceptó las soluciones baratas que intentaron "venderle" y retiró la
sede.
Si a esta
realidad se le agrega la renuncia de Wilfredo León, la principal figura de la
selección nacional, el casi nulo roce internacional del elenco, la carga de una
actuación desfavorable en 2013, y la recia negativa de las autoridades del país
a la contratación de jugadores cubanos en ligas internacionales, al menos por
el momento, el mañana de esta disciplina en el país se ve tapado por un manto
gris con pespuntes negros.
Se habla de
una posible apertura a los torneos profesionales, también sobre el probable
retorno de las figuras que radican fuera a representar a Cuba, pero mientras
nada de eso se concrete, y se continúe con el actual e hilarante campeonato
nacional, pues no tendremos más orgullo por nuestro voleibol.

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