lunes, 10 de marzo de 2014

Entrevista con la mejor del siglo xx.

   
    La profesora Bárbara Palmer, del centro escolar José María Pérez, en el municipio capitalino La Lisa, no se equivocó cuando vislumbró que aquella espigada niña de solo cuatro añitos y largas extremidades podría convertirse en una buena jugadora de voleibol.

    Por eso insistió con mamá Dora, renuente a que su pequeña se vinculara a esos trajines. No cejó en su empeño y cuatro cursos después logró convencerla.

    Regla Radameris Torres Herrera matriculó en una pre-EIDE, donde la eligieron para la Escuela de Iniciación Deportiva Escolar Mártires de Barbados, escenario desde el que promovió a la preselección nacional, en cuyas filas, durante un entrenamiento en México -el 12 de febrero de 1990- celebró sus 15 primaveras.

    Fue así de vertiginosa la inclusión en el elenco de las afamadas Morenas del Caribe, con el cual impresionó por el ágil y contundente accionar de su figura de ébano de 191 centímetros, con efectivos ataques y bloqueos, ataviada del traje integral que proporcionó a las cubanas distinciones extras por su elegancia y estilo al vestir sobre la cancha. Ella con el número 10 en su espalda.

    Bastó una década en la que consiguió su más alto rendimiento y contribuyó a buena parte del impresionante historial que atesoran las isleñas, incluidas tres medallas doradas olímpicas (1992, 1996 y 2000), dos en mundiales, con elecciones como mejor jugadora (94 y 98) añadidas, y par de títulos en Copas del Mundo(1991 y 1995), Grand Prix (1993 y 2000) y Juegos Panamericanos (1991 y 1995).

Uno en la Copa de Campeones (1993) y otros triunfos y preseas en importantes eventos del área o en otras latitudes ampliaron el palmarés decisivos para que la FIVB la eligiera la mejor jugadora del siglo XX.

¿Cómo guardas esa designación? 
Con un orgullo muy grande e imperecedero. Cuando lo supe pensé de inmediato en mis seguidores, la familia, los amigos y en mi pueblo, aunque confieso que no lo esperaba, pues había candidatas con gran historial, como mis compatriotas Mercedes Mamita Pérez y Mireya Luis, quien mereció un reconocimiento grande por toda su brillante carrera, que comenzó muy joven, fue espectacular con su gran fuerza al ataque y poder de salto, líder realmente de aquella selección que hizo historia en nuestra década prodigiosa con siete jugadoras tricampeonas olímpicas y dobles monarcas del orbe. La mayoría veníamos juntas desde la categoría juvenil y nos conocíamos tanto que en el juego éramos una sola con un mismo objetivo: ganar. Los años juntas en tantas competencias nos propiciaron aquella maestría. 

¿No tenían diferencias?
Sí, existían, porque es muy difícil que no las haya en un grupo, e incluso teníamos nuestras discusiones, pero no en la cancha, donde nos extremábamos en la ejecución técnico-táctico del juego. De todas guardo un gran cariño, fueron muchos los momentos críticos pero también lindos que disfrutamos juntas. Cada éxito era de todas.

Hasta te dedicaron una estatua
Otro regalo que nunca imaginé. Me sorprendió. Fui invitada en el 2004 junto al profesor Eugenio y Mireya Luis a las festividades por el aniversario 20 del tradicional torneo femenino de Montreux, en Suiza. Estaba la efigie de Freddie Mercury, el británico líder del grupo Queen de rock, y al lado había otra figura. Me pidieron develarla y cuál no sería mi sorpresa al verme ahí, con mi pelo corto y en una acción de bloqueo. Fue un gesto muy lindo que nunca olvidaré. La estatua quedó permanentemente en la sala donde cada año se juega ese evento. Sentí una tremenda satisfacción por ser cubana y saber que se le dedicara a una joven semejante reconocimiento.

¿Qué otros momentos marcaron tu vida deportiva?
El mundial del 94 fue uno, porque vencimos a todas las contrarias en tres parciales, incluyendo a las brasileñas en la final, en su propio patio. Fue ahí donde comenzó la conocida rivalidad entre ellas y nosotras.

¿Obedeció a la similitud de temperamentos?
Pienso que si, y a que Cuba se le interpuso en los más grandes torneos de aquella década y principios de este siglo. Recuerda que después las vencimos en Atlanta´96, en partido semifinal que concluyó bastante calientico; en esa misma ronda en el mundial del 98 en Japón y en los juegos de Sydney 2000. Yo no estaba en Atenas´04, pero las nuestras también se impusieron por el bronce, y para rematar en un tie-break memorable en los Panamericanos de Río de Janeiro en el 2007.

Creció tanto la rivalidad que la FIVB debió intervenir…
Si, en el Grand Prix de 1996, después de otro incidente, nos llamaron la atención a los dos equipos y la Federación Internacional determinó sancionar por el resto del campeonato a dos jugadoras por bando: a Ana Flavia y Filo Bodziak por las brasileñas, y a Regla Bell y a mí por las nuestras.

¿Qué otra cosa no olvidas?
Cuando obtuvimos la tercera medalla de oro olímpica en Sydney 2000. Antes de estos Juegos me habían operado por segunda vez la rodilla derecha, por lo cual no fui a los panamericanos de Winnipeg´99. La batalla contra las rusas fue muy desgastante, tanto física como mentalmente, pero predominó, además de la excelente preparación, nuestra convicción ganadora, clave para reaccionar con dos sets abajo.

Te califican de impetuosa y muy fuerte ¿Qué opinas? 
Según la ocasión, hay momentos en el juego que tienes que imponer tu garra, aunque limpiamente, y llega un tiempo en que te acostumbras, pero fuera del juego considero que no lo soy, aunque hay circunstancias que te sacan de paso, pero el respeto es importante. Tampoco me gustaba reír durante el partido, si lo hacía me desconcentraba muy fácil, pero normalmente no ando tan seria. 

¿Ese carácter e impaciencia te perjudican ahora en tu condición de entrenadora en las relaciones con las alumnas?
Pienso que no, y mantengo armonía, aunque a veces soy muy exigente y las regaño fuerte, tal vez por la impaciencia. Después analizo y me digo si me pasé o no, me autocrítico o me critican. Si a veces hemos tenido algún roce es porque quiero que les llegue el mensaje, me esfuerzo por orientarlas y no sale bien. No entiendo que todos los días el entrenador tenga que repetir lo mismo. Es lógico que durante un tiempo uno tenga que señalar, corregir defectos, pero si en un año no se ha resuelto el problema es despreocupación por parte del atleta.

¿Y cuando eras jugadora?
Confieso que no me gustaba mucho correr ni hacer pesas, pero en la cancha sí entrenaba fuerte y no perdía tiempo. Tuve entrenadores que trabajaban con mucho rigor, entrega y sacrificio, como Eugenio George y Antonio Perdomo, y por eso lograron tantos resultados al más alto nivel. También los veíamos como padres, desde muy jóvenes estábamos bajo sus pupilas. Ambos fueron muy exigentes y eso lo agradezco, sobre todo porque supieron trabajar con mujeres, que somos tan difíciles para la enseñanza. 

¿Te sientes realizada como entrenadora? 
Me siento bien, me dedico a todo lo que haga falta, especialmente llevo las estadísticas y caracterizo a las contrarias para poder orientar y bien a nuestro equipo. En los torneos internacionales veo todos los partidos, y aunque no poseemos todos los recursos tecnológicos necesarios, con mi tablilla hago esa labor con mucho entusiasmo. Sé lo vital que es para que las muchachas sepan a quiénes se van a enfrentar. Durante el juego también es mi función indicar la estrategia a seguir, alertar sobre las debilidades del contrario y sus puntos fuertes.

Entonces, ¿has aprendido a ser más sosegada?
Si, y a tener más paciencia. Reconozco que todavía todas las muchachas no han llegado a la maestría necesaria, están requeridas de mucha competencia para que maduren. Igual yo debo aprender más como técnica, pues mi experiencia no llega a tres años. Parece que no, pero para quien fue jugadora es difícil ser entrenadora. Pero cuando ellas sumen más de 40 partidos internacionales reaccionarán mejor, no perderán tanto la concentración, porque el juego es el que te enseña, y mucho más frente a rivales del más alto nivel. 

¿Qué falta en las Morenas del Caribe actuales para que reediten las mejores páginas de esta historia? 
Pienso que las jóvenes llegan técnicamente muy atrasadas desde las provincias, hay que enseñarles en el equipo nacional lo que ya debían dominar. Entonces nos demoramos mucho en pulirlas. Es un proceso lento y con calma, no se hace un equipo en dos años. También es importante comenzar temprano porque son muchos los elementos que debe dominar una atleta de voleibol para llegar al alto rendimiento, y no solo a base de buenas condiciones físicas y técnicas. Hace falta carácter, ese que muestran las que solo de verlas permiten intuir que van a llegar. 

Te retiraste tempranamente, a causa de las lesiones en tu rodilla derecha, operada en tres ocasiones. ¿Has cumplido todos tus proyectos después de ese momento?
Todavía me faltan muchos, como terminar la carrera universitaria, que es una prioridad que se dificulta por las salidas fuera de la capital, pero superarme constantemente es vital para entregar mucho más al voleibol.



La malla sigue demasiado alta.


     Es bien conocido que el movimiento deportivo cubano se encuentra en un momento crítico de su historia. Quizá el más claro medidor sean los pobres resultados de disciplinas como el béisbol, el atletismo o el voleibol. Una de las alertas más agudas proviene de este último, empantanado en una mar de resultados mediocres, ridículos organizativos y constante salida de sus principales prospectos.
    La últimas noticias de los más destacados eventos internacionales en los que intervino la selección nacional de voleibol ensombrecieron aún más el panorama. El paupérrimo último puesto (0-9) en el Grand Prix, rama femenina, de mediados del 2013, y la negativa de la Federación Internacional de Voleibol (FIVB) y el comité organizador de la Liga Mundial-2014 de otorgar la sede a La Habana, resultaron el típico llover sobre mojado.
    Sobre la vergonzosa presentación de las "casi-juveniles" cubanas mucho se pudiera decir, pero sería pertinente remitirse a las más recientes declaraciones de su DT, Juan Carlos Gala. Frases como "falta de combatividad", "inexistente espíritu de lucha", así como palabras como "vergüenza", matizaron la entrevista aparecida en el rotativo y que culmina con una virtual declaración de principios: "Pelearemos en el Mundial 2014 por jugar todas las fases y quedar entre los 12 primeros".
    Aquellos que deliramos con los tres títulos olímpicos y los cetros mundiales, centro y panamericanos —además de varios Grand Prix— de las ya distantes en el tiempo Morenas del Caribe, no podemos menos que sobrecogernos ante un panorama desolador. Jamás será igual que antes, al menos mientras tengamos una selección nacional con un promedio de edad 23 años, necesitada de cambiar de capitana cada semana pues no aparece ninguna con el temple y el liderazgo suficiente.
    Por otra parte, se cuentan ya en decenas las figuras que, tras sobresalir, presentan su renuncia de las selecciones nacionales para contraer matrimonio con algún extranjero que les asegure jugar en las mejores ligas del mundo.
    Si antes mirábamos a Brasil, China, Rusia, Serbia y Estados Unidos como iguales, ahora añoramos ganarles un set y consideramos como rivales de igual valía a Irán, Indonesia, Egipto y Puerto Rico. Lamentable.
    Inevitablemente los nombres de Mireya Luis, Magaly Carvajal, Regla Torres, Ana Ivis García y Yumilka Ruiz, entre otras muchas, quedarán para la historia en un deporte que las malas políticas y los caprichos gubernamentales han condenado a tener un pasado más grande que su presente y futuro unidos.

Sin Liga en La Habana                                          

    Reza un refrán que "esas lluvias trajeron estas tempestades", y los movimientos corruptos en las más altas esferas del Instituto Nacional de Deportes, Educación Física y Recreación (INDER) acarrearon que hoy, La Habana haya sido excluida de su condición tradicional de sede de la Liga Mundial de Voleibol.
    Los sucios manejos del fondo destinado a la climatización del coliseo de la Ciudad Deportiva en los últimos tres años, así como los otorgados para la organización de torneos NORCECA de voleibol de playa, han empañado el prestigio que contaba la Federación Cubana de esta disciplina ante la Federación Internacional de Voleibol (FIVB), organismo que a todas luces se ha cansado de "pasar la mano".
    Ya en la versión liguera de 2012, los cubanos tuvieron que jugar sus partidos como home club en República Dominicana, en respuesta a que nunca estuvo lista la climatización de la principal instalación deportiva de la Isla, algo que le costó el puesto al entonces vicepresidente del INDER, Ángel Iglesias. Al año siguiente, la FIVB intentó dar su voto de confianza, pero al terminar la lid del 2013, se echó atrás: según una fuente de la federación cubana, la FIVB no aceptó las soluciones baratas que intentaron "venderle" y retiró la sede.
    Si a esta realidad se le agrega la renuncia de Wilfredo León, la principal figura de la selección nacional, el casi nulo roce internacional del elenco, la carga de una actuación desfavorable en 2013, y la recia negativa de las autoridades del país a la contratación de jugadores cubanos en ligas internacionales, al menos por el momento, el mañana de esta disciplina en el país se ve tapado por un manto gris con pespuntes negros.

    Se habla de una posible apertura a los torneos profesionales, también sobre el probable retorno de las figuras que radican fuera a representar a Cuba, pero mientras nada de eso se concrete, y se continúe con el actual e hilarante campeonato nacional, pues no tendremos más orgullo por nuestro voleibol.

Arranca Torneo Manuel Suárez in Memoriam en Pinar del Río.

    

    La edición número 33 del tradicional Torneo Internacional Manuel Suárez in Memoriam de levantamiento de pesas arrancará hoy en la provincia de Pinar del Río, con la participación de cuatro escuadras extranjeras.


    El certamen abrirá sus puertas este lunes con la celebración del congresillo técnico, para un día después iniciar las actividades competitivas en las divisiones de 48 y 53 kilogramos, rama femenina, y en los 56 varoniles, informó Jorge Luis Barcelán, jefe del cuerpo de entrenadores de la preselección nacional.
Los anfitriones estarán representados por 14 halteristas, entre los hombres, y siete féminas, selección en la cual resaltan la presencia del multimedallista mundial Yoelmis Hernández (85) y el internacional Lázaro Maikel Ruiz (62), así como también la ausencia del bronceado olímpico de Londres Iván Cambar (77).


    La ausencia de Cambar fue una decisión colegiada entre el colectivo técnico de entrenadores y la Comisión Nacional, debido fundamentalmente al déficit de entrenamientos que posee, por recuperarse de una lesión en uno de sus codos, declaró Barcelán.
Tampoco estarán en esta versión las pesistas Niuris González (53), Yasleidys Muñiz (69) y Odeysi Pelegrín (+75), quienes partirán este jueves a Santo Domingo, capital de República Dominicana, para intervenir en el Festival Deportivo de la Mujer, junto a otras 20 representantes cubanas de otras disciplinas.

    Las escuadras visitantes que animarán el torneo serán Guatemala, Nicaragua, Ecuador y República Dominicana, todas al igual que Cuba con la mira puesta en los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Veracruz, México, a efectuarse en noviembre venidero.
El programa de competencia proseguirá el miércoles con las discusiones de preseas en los apartados de 62, 69 (m) y 58 (f), en tanto un día después subirán a la plataforma los halteristas de las divisiones de 63, 69 (f) y 77 (m).
Por su parte, el viernes se iniciarán las acciones con la acostumbrada Jornada Científica, con la participación de los entrenadores foráneos, fecha que cerrará sus puertas con el concurso en los 85, 94 (m) y 75 (f), mientras que el sábado la justa dirá adiós después de finalizadas las competencias en 105, +105 (m) y +75 (f).

Brayan Peña firma por dos años con los Rojos de Cincinnati


    "Es un bateador ambidiestro, productivo a la ofensiva, un compañero ideal de batería para muchos pitchers. Encaja perfecto en nuestro club", dice el mánager Bryan Price.
    Brayan Peña esperaba llegar a Cincinnati algún día. El cátcher cubano de 32 años firmó con los Rojos tras la campaña anterior,  por dos años y 2.275.000 dólares, para ser el sustituto de Devin Mesoraco, quien asumirá la titularidad.
    "La tradición y talento de este club lo hacen un estupendo lugar para mí", dijo Peña. "He tratado de llegar aquí desde hace un par de años, pero la situación no había sido la adecuada hasta ahora".
    Los Rojos contaban con Ryan Hanigan, quien tuvo una campaña plagada de lesiones, lo que dio a Mesoraco la oportunidad de apoderarse de la posición titular. Cincinnati decidió que Mesoraco, seleccionado en la primera ronda del "draft" de 2007, estaba listo para ocupar el puesto.
    Así que el club cedió en canje a Hanigan y buscó a Peña para que fuera el sustituto de Mesoraco. Peña ha jugado para los Bravos, los Reales y los Tigres durante su carrera de nueve años. Bateó para .297 en 71 juegos con Detroit, en los que sumó cuatro jonrones y 22 impulsadas, y retiró al 24% de los corredores que trataron de robarle alguna base.
    "De inmediato buscamos a Brayan", dijo el manager Bryan Price. "Dentro de la organización, se creía firmemente que Ryan Hanigan iba a ser demasiado caro como para que compartiera el puesto con Devin, cuya oportunidad de tomar las riendas había llegado. Peña es un bateador ambidiestro, productivo a la ofensiva, un compañero ideal de batería para muchos pitchers y un gran compañero. Encajaba perfecto en nuestro club".
    El receptor cubano tenía ya un vínculo con el club en el que juega su compatriota Aroldis Chapman. Aunque los dirigentes de los Rojos no consideran que ése fuera un factor que incidiera en la llegada de Peña, el nuevo integrante de Cincinnati valora su relación con el serpentinero.
    "Chapman tuvo mucho que ver con el hecho de que yo llegara aquí", dijo. "Habló bien ante la organización y los fanáticos. Me dijo que había mucha química aquí, y que todos te tratan con respeto".
    Peña sabía algo sobre el historial de contratación de peloteros cubanos por parte de los Rojos. Cinco jugadores de la Isla jugaron con Cincinnati entre 1911 y 1919, incluido el lanzador Adolfo Luque, quien ganó 10 juegos con el equipo que conquistó la Serie Mundial de ese último año. Luque obtuvo 154 victorias en 12 campañas con Cincinnati, incluidas 27 en 1923, y es miembro del Salón de la Fama del club.
    Hubo 16 peloteros y coaches cubanos de los Rojos entre 1957 y 1969, incluido Tony Pérez, integrante del Salón de la Fama, quien fue clave en la "Máquina Roja" de la década de los setenta y se desempeñó fugazmente como manager.
    Los Rojos contrataron a Chapman por seis años y 30,25 millones de dólares el 12 de enero de 2010, y Cincinnati se volvió un tema de conversación para los cubanos.

    "El otro día, Chapman y yo hablábamos de lo emocionada que está la gente en Cuba porque los dos estamos en el mismo equipo", comentó. "Me alegra que yo pueda seguir con el legado cubano".