domingo, 16 de marzo de 2014

Kendrys Morales sique a la espera a solo días del juego inaugural.

    


    Kendrys Morales se encogió de hombros cuando se le preguntó si estaba frustrado por no haber firmado a esta altura de los entrenamientos de primavera.

    “No puedo hacer nada”, dijo Morales al concluir un entrenamiento la semana pasada en la Universidad de St. Thomas en Miami Gardens, Florida” No entiendo, y me mantengo esperando.”

    Durante cinco horas al día, seis días a la semana, Morales junto a Stephen Drew, también cliente de Scott Boras y que espera como Kendrys a ser firmando, entrena en un modesto campo de béisbol de la pequeña universidad católica de la zona. En 2013, el bateador ambidiestro promedió para .277 con 23 jonrones y 80 carreras impulsadas en un estadio poco amigable para los bateadores, el Safeco Field, sede de los Marineros de Seattle.

    “Es un tipo de bajo perfil como yo”, dijo Drew de Morales. “Nosotros no hablamos demasiado sobre lo que estamos pasando. Hablamos mayormente de otras cosas, pero ha sido un buen tipo para trabajar.”

    Es casi como una prisión. ¿Cuál de los dos reclusos recibirá la primera oferta de trabajo? Los Marineros han declarado que no han perdido su interés por Morales. Cuando se le preguntó a este si sentía que estaría de vuelta con su antiguo equipo, una vez más, encogiéndose de hombros dijo. “Imposible saberlo”.

    Que un bateador como Morales y un campo corto de la capacidad de Drew todavía estén ahí es sorprendente. La compensación en el draft ha sido sin duda un problema, pero ambos jugadores rechazaron ofertas de 14.1 millones por un año. A pesar de todo Morales sigue encajando en el equipo de Seattle porque los Marineros necesitan un toletero para proteger al dominicano Robinson. Incluso Cano ha declarado públicamente la necesidad de otro bateador.
   

    No se descarta a los Cerveceros y Piratas, quienes están necesitados de un buen primera base. Morales no es el mejor defensor, pero de acuerdo con su ex manager, Eric Wedge, podían manejar la situación al tiempo que añade poder a la batería.

Un campeón indio en busca de revancha.

    


    Cuando hace cuatro meses perdió la corona frente al prodigio más grande que ha parido Caissa en los últimos años —y puede que en toda su vida—, Viswanathan Anand parecía un gatito asustadizo y no ese sanguinario depredador de los trebejos que le hizo merecer el título de Tigre de Madrás. Magnus Carlsen le usurpó el trono, así, con el talante inmisericorde y la altanería que lo caracterizan al sentarse frente a un tablero de ajedrez, con esa mirada de « ¿y este de dónde salió?» que siempre pone.

    La leyenda de la India estaba vencida, más que vencida, humillada, pisoteada por un nene noruego de 21 años sin respeto hacia los mitos. Muchos creyeron que era el fin. Pero no, el octavo hombre mejor posicionado en el ranking de la FIDE (2770), el único mortal que ha conseguido la aureola compitiendo bajo tres modalidades distintas, volvió con hambre a la reconquista y ahora domina el Torneo de Candidatos, invicto con dos triunfos y una igualdad.
Ya saben que allá en la ciudad rusa de Khanty-Mansiysk forcejean ocho monstruos, y que por varias razones el armenio Levon Aronian (2830), el ruso Vladimir Kramnik (2787), y el búlgaro Veselin Topalov (2785) partían como principales favoritos.

    ¿La razón? Sencillo. Kramnik ganó el año pasado la Copa del Mundo en Noruega y ya conoce la comodidad del trono absoluto, pues 2000 lo vio batir en Londres al ruso Garry Kasparov durante el encuentro por el fajín planetario, que luego defendió con éxito ante el húngaro Peter Leko en 2004 y contra Topalov en 2006, quien había ganado en Luis-2005. Precisamente el balcánico empató al año siguiente en el encuentro por la reunificación de títulos contra Kramnik, pero perdió en el desempate de las partidas rápidas. El otro que asusta es Aronian, de acuerdo a su condición de segundo mejor anclado en el escalafón actual, solo por detrás de Carlsen (2881).
     El hecho es que casi todos decantaban a Anand. Ahora el asunto toma otros matices y, al parecer, hay otro hueso duro en el potaje. Este sábado acaeció la tercera ronda de la justa que rifa un boleto a la discusión del cetro, y el indio volvió a vencer, esta vez con piezas negras. Su víctima de turno fue el azerí Shakhriyar Mamedyarov (2757), en 31 movimientos de un Gambito de dama.

    El resto de las partidas concluyó en armisticios. Así, los rusos Dmitry Andreikin (2709) y Peter Svidler (2758) entablaron frente a sus compatriotas Sergey Karjakin (2766) y Kramnik, respectivamente. También acodaron la paz Topalov y Aronian. La tabla de posiciones sigue hospedando al indio en su habitación más lujosa, merced a 2,5 puntos. Luego marchan Svidler y Kramnik, con 2 rayitas. Aronian y Topalov trotan después (1,5 kilos), mientras Andreikin y Karjakin amasan 1. Mamedyarov bucea en el fondo con solo media unidad.

Logra Cuba actuación perfecta en jornada inaugural del torneo clasificatorio de judo.

  

    Cuba logró las ocho medallas de oro puestas en disputa, en la primera jornada del torneo de Bridgetown, Barbados, donde además, consiguió igual número de boletos para los XXII Juegos Centroamericanos y del Caribe de noviembre próximo en Veracruz, México.

    En el certamen, que concluye este domingo con la lucha por similar cantidad de preseas doradas y plazas centrocaribeñas, las campeonas fueron Dayaris Mestre, en los 44 kilogramos, María Celia Laborde (48 kilos), Yanet Bermoy (52) y Aliuska López (57). Por su parte, las preseas doradas del equipo masculino las alcanzaron Yandri Torres (55), Roberto Almenares (60), Gilberto Solar (66) y Magdiel Estrada (73).

    Los entrenadores Ronaldo Vetiía y Justo Noda señalaron desde la sede, que con esos resultados, los ocho atletas aseguraron la presencia de Cuba en esas ocho divisiones. Al respecto, Veitía destacó que en total sus discípulas ganaron los 13 combates efectuados, 11 de estos por Ippon, mientras que Noda resaltó que también vencieron en los 13 desafíos celebrados, seis de estos por la vía rápida.

    Ambos coincidieron en que el resto de la delegación está lista para repetir la actuación este domingo, con Maricet Espinosa (63), Olga Masferrer (70), Yalennis Castillo (78), Idalis Ortiz (+78), Jorge Martínez (81), Yerlandi Echemendía (90), José Armenteros (100) y Alex García (+100).

    Los 16 judocas cubanos viajaron a la capital barbadense con el propósito de lograr boletos para la cita multideportiva mexicana, prevista del 14 al 30 de noviembre.

El torneo reparte plazas a los nueve primeros lugares de cada una de las 16 divisiones (f y m) convocadas por los organizadores.

Cuenta regresiva hacia los play-off.


 

    A la presente campaña beisbolera le quedan apenas ocho pétalos. Y en el frenético sprint por llegar entre los cuatro primeros puestos al estambre, igual número de candidatos a la postemporada aprovecharon la jornada sabatina para apuntalar sus opciones.

    Villa Clara, que completa el quinteto de aspirantes en esta espiral de vértigo, fue el más perjudicado al ceder frente al impetuoso equipo de Matanzas, que lleva cuatro victorias consecutivas y se vislumbra como el primer equipo que debe pasar a los play off. Muchas expectativas había sobre el duelo en el Augusto César Sandino de Santa Clara entre Cocodrilos y Azucareros, finalistas de la pasada temporada y protagonistas hace muy poco de duelos polémicos y extremadamente peleados.

    Como se esperaba, fue una batalla muy ajustada hasta la octava entrada, a la que ambos equipos llegaron igualados con tres carreras. Tres inning antes el cuadrangular del matancero Ariel Sánchez abrió una brecha tapada luego por similar batazo de Yordanis Linares y sencillo impulsor de Yuniet Flores. Pero esta vez el relevista Yandi Fernández no tuvo la efectividad esperada al permitir las tres anotaciones decisivas, mientras el refuerzo granmense Lázaro Blanco cerró el lazo desde la lomita visitante durante las tres últimas entradas.

    En el capitalino Latinoamericano, la novena de Industriales se sacudió de la barrida sufrida en la anterior subserie, y sometió a las Avispas santiagueras con ofensiva de 13 imparables, entre ellos los vuelacercas de Malleta, Yulieski Gourriel y Tabares. Sobre el box, el diestro Frank Montieth trabajó sin sobresaltos durante las primeras siete entradas en las que permitió apenas tres imparables al ataque indómito, mientras que Eddy Abel García le cubrió las espaldas para asegurarle el éxito.

    Otro elenco que hizo sonar muy bien el madero fue el de Pinar del Río, que en la primera entrada castigó con saña al pitcheo de Artemisa hasta fabricarle un decisivo racimo de siete anotaciones. La masacre marcada por 15 imparables —de ellos seis dobles y par de triples— solo terminó con el KO decretado en el séptimo capítulo.

    Como para no dejar escapar oportunidades, los Sabuesos holguineros se colgaron del brazo de Carlos Olexis González para apuntarse un importantísimo éxito en el puerto madre de los Piratas de la Isla de la Juventud. El diestro de 24 años lanzó seis sólidas entradas en las que permitió cinco imparables, pero dos de ellos, el doble de Gómez seguido por el imparable de Luis Abel Castro en el cuarto episodio, desbarataron la posible lechada. Antes sus compañeros habían asegurado el triunfo combinando los dobles de Yordan Manduley y el refuerzo granmense Yordanis Samón, con el imparable intercalado de Yunior Paumier, en la misma apertura frente al abridor y perdedor Frank Navarro.


    Con esa combinación de resultados la batalla parece dividida en dos frentes. Por un lado, yumurinos y vueltabajeros parecen rodar tranquilos, pero por el otro, Industriales, Villa Clara y Holguín aparecen sin margen para errores. Tal parece que, al menos las emociones, estarán aseguradas hasta el último out.


viernes, 14 de marzo de 2014

Al doblar de la esquina los juegos centroamericanos Veracruz 2014.


        Cuba aspira clasificar a más de 550 deportistas a los XXII Juegos Centroamericanos y del Caribe a disputarse en noviembre de este año en Veracruz, México. Por eso se está trabajando, destacó Norge Marrero, director de alto rendimiento del Instituto cubano de deportes (Inder), en entrevista publicada este viernes en ese rotativo cubano.

    Según el directivo, en estos momentos Cuba tiene 316 concursantes clasificados en 22 deportes y faltan cuatro disciplinas -esgrima, patinaje, pentatlón y triatlón- que, aunque ya hicieron el grado para participar, todavía no están confirmadas por la Organización Deportiva Centroamericana y del Caribe.

    Quedan por definir el baloncesto en ambos sexos, boxeo, judo, kárate, la lucha, igualmente restan algunas plazas por alcanzar en el patinaje, el pentatlón y tenis de mesa, apuntó. Marrero agregó que completan la lista el taekwondo, el atletismo -que exige marcas mínimas en distintas competencias aún por disputarse-, el béisbol (será por invitación y no se ha anunciado), clavados (califica de acuerdo con el ranking) y la natación, según los tiempos.

    Los muchachos se han comportado al ciento por ciento de lo planificado para ganar sus cupos y, hasta hoy, ninguno de los previstos ha quedado fuera, aseveró. El director de alto rendimiento del Inder recordó la gran rivalidad que se da entre Cuba y México en estas lides regionales.

    Siempre cubanos y mexicanos han mantenido una gran rivalidad. Ellos lideraron el evento hasta 1970 y a partir de ahí nosotros triunfamos en cuantas ediciones hemos participado. La batalla, una vez más, será difícil, además, por la gran competitividad que aportan los representantes de Colombia y Venezuela, añadió.

    Según Marrero, el programa de competencias ha sido confeccionado para que los anfitriones salgan adelante en el medallero, pues en las primeras jornadas se repartirán preseas en la natación y el nado sincronizado, donde ellos son fuertes. Cuando camine la competencia se verán los resultados de los cubanos en una lucha tenaz por el primer lugar que aspiramos a mantener, añadió.

    Por último, recordó que Cuba no participará en 107 especialidades, entre ellas el esquí acuático, squash, fútbol de siete, equitación, boxeo femenino y natación en aguas abiertas. Tampoco los cubanos estarán presentes en el boliche, golf, racquetbol, en ocho pruebas de la natación, dos del ciclismo, en nueve del atletismo, 12 de las pesas y en otras más, lo que reduce las posibilidades de medallas.


    La última participación de Cuba en Juegos Centroamericanos y del Caribe fue en Cartagena de Indias-2006 donde sus participantes sumaron 139 preseas de oro, 86 de plata y 60 de bronce, bien distante de México (107-82-87).

Honor a quién honor merece.


    Todos los cubanos amantes del deporte, absolutamente todos los seguidores del voleibol en esta caribeña Isla, tienen que sentirse privilegiados por ser testigos de actuaciones extraordinarias. 
    
    Y muchas de ellas llevan la impronta del profesor Eugenio George, recientemente reconocido con el Cordón de Oro, distinción que por segunda ocasión otorga la Federación Internacional a una personalidad relevante de la Confederación Norte, Centroamericana y del Caribe (Norceca).

    Pero el profe Eugenio prefiere, con la incalculable modestia que lo caracteriza, pensar que este es un premio merecido por muchísimos otros entrenadores y especialistas, quienes han puesto sus conocimientos al servicio de lo que el mundo conoce como la escuela cubana de voleibol.

    Sus cuatro medallas olímpicas como entrenador —tres de ellas aureas— sostienen merecidamente su designación como el Mejor Entrenador del mundo durante el pasado siglo. “Pero mi medalla más grande fue la formación integral de varias generaciones de voleibolistas, y lo que ellas aportaron a la sociedad, al deporte, y por qué no, a la formación de la cultura cubana”, dijo este jueves durante un emocionante homenaje recibido en la Escuela Nacional de Voleibol.


    Allí, varios de quienes lo han acompañado en la esmerada tarea formativa resumieron una extraordinaria trayectoria, discípulas como Ana Ibis Díaz y Mireya Luis se encargaron de las anécdotas y alguna que otra lágrima, y las nuevas generaciones recibieron el mejor de los consejos de un hombre que ha dedicado toda su vida al voleibol: “Esfuércense todos los días por ser mejores jugadores, pero sobre todo, mejores personas”.

Eugenio: GRANDE entre los grandes.


    Su elección como el más destacado entrenador del voleibol femenino en el siglo XX resume la extensa y triunfante hoja de servicios de Eugenio George Laffita a favor del deporte de la malla alta, en especial a su labor junto a otros técnicos de la isla para crear la Escuela Cubana de esta disciplina y por consiguiente, lograr equipos de diferentes generaciones con los que cosechó un impresionante palmarés. 

    Natural de Baracoa, villa fundada en 1511 en la parte más oriental de Cuba, muy joven se trasladó a La Habana, donde comenzó el bachillerato, mientras en la instalación Pepe Barrientos, de la barriada de Luyanó, prosiguió las prácticas del voleibol y en 1947 se incorporó al entrenamiento organizado y a las competencias bajo la pupila de Jacinto del Cueto, a quien considera la figura inspiradora de este deporte en Cuba.

    Junto a su hermano Edgar llegó a formar el plantel nacional y no pocas fueron sus experiencias como atacador auxiliar, entre ellas los Juegos Panamericanos de México´55 y Chicago´59, los Centroamericanos de Jamaica´62 y el Mundial de París´56, en el cual aspiraban a un tercer lugar y terminaron en el 19, convenciéndose de que el voli cubano no se correspondía a una primera división a ese nivel y de la necesidad de aplicar las formas tácticas desarrolladas por los mejores equipos con la incorporación de la ciencia y la técnica al juego.

    A finales de la propia década del 50, Eugenio se inicia como entrenador, en 1963 se hace cargo del plantel juvenil masculino y comienza a crear la base para el que ganó los Juegos Centroamericanos de Puerto Rico´66. En 1968 se encargó de la dirección técnica del femenino. Más de tres décadas después, sus triunfos llenan una buena hoja de servicios, entre los principales: Medallas de oro en los Juegos Olímpicos de Barcelona´92, Atlanta´96 y Sydney 2000; los campeonatos mundiales de URSS´78, Brasil´94 y Japón´98; las Copas del Mundo de Japón en 1989, 1991 y 1995; los Grand Prix de 1993 y 2000; en siete Juegos Panamericanos desde 1971 a 1995, y en ocho Centroamericanos y del Caribe desde 1970 hasta 1998. Preseas de plata en el Mundial´86, Copa del Mundo´77, el Grand Prix´94 y los Panamericanos de 1999. En 1979 fue condecorado Héroe Nacional del Trabajo, a la que une la Orden al Mérito Deportivo entre otros lauros de este hombre con más de 50 años de la mano del voleibol.

¿Complacido con el privilegio de ser el mejor del siglo XX?
  “Es un altísimo honor no solo en lo personal porque cada éxito lo dedicamos a todas aquellas generaciones que con nosotros compartieron una aspiración que era imposible lograr en las concepciones que existían sobre el deporte antes del triunfo de la Revolución. Es el reconocimiento al esfuerzo de todo un pueblo por llevarlo a lo más alto.
  Respecto a la selección del siglo XX me pareció más justo elegir cinco entrenadores y 12 voleibolistas de distintos países que conformaran un Equipo Estrella, en uno y otro sexos. Hubiera sido más abarcador, aunque siempre quedarían fuera connotadas figuras”.

Usted ha sido preparador de estrellas como Mercedes Mamita Pérez, Nelly Barnet, Mercedes Pomares, Lucila Urgellés, Imilsis Téllez, Ana María García, Erenia Díaz y Ana Ibis Díaz en una etapa, así como de otra generación en que se distinguen Mireya Luis, Regla Torres, Regla Bell, Ana Ibis Fernández, Rayza O Farril, Marlenis Costa y Yumilka Ruiz por citar algunas. ¿Cuáles de otros países le han impresionado?
  “Las peruanas Cecilia Tait y Lucha Fuentes fueron excepcionales, el equipo de esa nación era de un juego muy lindo, me gustaba verlas en la cancha, lo disfrutaba aunque fuesen mis contrarias; de México, en su momento: Blanca García no tuvo un elenco que la acompañara, pero era una atleta con extraordinaria destreza; de Estados Unidos: Flora Hyman, Rita Crocker y Debbie Green resultaron también excepcionales; la táctica, brillantez y dominio de la pasadora japonesa Kumi Nakada, así como las rusas Inna Ryskal y Nina Smoleva, y su espigada compatriota Buldarova, de la década del 50, muy completa pues también fue de primer nivel en baloncesto y atletismo”.

¿Qué particularidad encuentra trabajar con mujeres?
  “La mujer tiene dificultades en algunas situaciones con respecto a los hombres, ejemplo de ello: crear una dinámica de grupo como la que exige el voleibol es más difícil porque la crianza de las muchachas tiene un carácter más individualizado, más dentro de la casa y formar un colectivo no es fácil, pero se logra de forma exitosa con una educación especial orientada a esa dirección.
  Otro aspecto muy importante es que en la preparación de los hombres cuentas con un elevado nivel de las fuerzas, es el fundamento de la condición, no es todo, pero en el voli femenino «la gasolina» de las atletas es el hábito de trabajar sobre esta cualidad y de ahí parte lo demás, tener más resistencia, más voluntad. Este es el indicador decisivo en la preparación física y hacemos hincapié en ese sentido, y se crea un hábito tan grande que son ellas mismas, sobre todo en las competencias, que el día de descanso piden hacer algo fuerte porque se sienten bien, les hace falta y tienen un grado de confianza cuando están convencidas que están dentro del nivel de su potencialidad, sobre todo con los medios más importantes que empleamos: las pesas y las bolas medicinales.
  Pero también en el trabajo con las mujeres hay que tener una sicología muy especial, que ellas reconozcan y asuman la meta para la cual están preparándose; tal vez esto cuesta un poco más hacérselo entender que a los hombres y que reconozcan el liderazgo del entrenador. Hay una relación un poco más afectiva que con ellos y se deben atender tanto dentro como fuera del terreno en la misma medida y la mantenemos con las exjugadoras como si estuvieran en el equipo”.

¿Cómo caracteriza a la Escuela Cubana de Voleibol (ECV)?
  “La ECV se inicia con la proyección de alcanzar los niveles mundiales. Esto implicó un estudio del voleibol internacional en esa época, o sea por el año 1968, que es realmente cuando empiezan estas inquietudes, y al mismo tiempo un análisis profundo de la naturaleza de nuestro deporte y de las características del jugador cubano: el temperamento, el desarrollo de su destreza y habilidades, lo que pusimos en función de adaptarlo a lo que existía como escuela en aquel momento cuando existían ya dos diferentes, la europea, en cuyos límites estaba la de la ex República Democrática Alemana basada en el poder, en un juego sencillo para decidir con la fortaleza y la táctica individual frente a la defensiva de los contrarios, y la escuela asiática, de jugadas muy complejas, de combinaciones y con cambios de dirección, acciones muy rápidas, que establecían toda la estructura organizativa de los equipos mediante un voleibolista veloz.
  Nos dimos cuenta que teníamos características especiales, que si desarrollábamos a los atletas limitadamente en cuanto a su preparación física muy relacionada con la técnica, lograríamos rendimientos con mucha más celeridad, ya que el 50 por ciento de las acciones se ejecutaban por medio de saltos, y adecuamos al mismo tiempo en un porcentaje grande de la preparación el desarrollo de la saltabilidad a la inclinación de nuestros atletas por el juego ofensivo, pero adaptar estas escuelas que existían a nivel mundial a una concepción muy típica que caracteriza al voli cubano: un desarrollo técnico con un poder mayor al de los asiáticos y que ese juego moderno se pareciera a la escuela europea; hacer del nuestro un juego más combinado, más complejo, aunque sin llegar al extremo del asiático, que también tenían que depender para su éxito de ese tipo de situaciones tácticas.
  Empezamos a manifestarnos con un desarrollo de toda la potencialidad de nuestros atletas y una explosividad muy superior a las logradas, y ese aporte que ya se establece en la década del 70 de forma bien definida es lo que se conoce internacionalmente como la ECV, que en el femenino se expresó más porque su desarrollo era insuficiente. Hacer este desarrollo físico, técnico y táctico de una forma compleja es realmente el valor y el aporte de la Escuela Cubana al voleibol internacional.
  O sea, que las cargas de entrenamiento se establecían dentro de la lógica de las técnicas y no de la naturaleza del juego, lograr una armonía en el juego de la red, la velocidad de las acciones y la destreza técnica, un complejo coherente de esto con la preparación física especial y general, acoplado a la técnica y al desarrollo táctico, ello influyó decisivamente en las características de la ECV”.

Y ¿tiene alguna clave para el éxito?
  “Una de las claves principales del éxito es la máxima de lograr un entrenamiento igual o superior a un juego en competencia. Este ha sido el objetivo del trabajo en estos años, que cada jugador cada vez que acabe una sesión de prácticas sienta que ha jugado un partido y lograr esa tensión no es fácil si no prevalece una alta exigencia en el entrenamiento, es una constancia”.



Cuba es el único país de la elite que utiliza el sistema 4-2, ¿por qué insiste en ello?
 “Una de nuestras características especiales es precisamente eso: seis jugadoras que puedan atacar con dos pasadoras construyendo sistemáticamente el juego, lo cual tiene sus ventajas, aunque no niego que tenga también sus desventajas como todos los sistemas, pero si uno tiene las jugadoras necesarias lo podemos seguir empleando y esto no quiere decir que estemos peleados con ningún planteamiento táctico. Mira, la escuela cubana en el masculino trabaja con el 5-1, pero nos gusta el 4-2, que implica un mayor trabajo de relación con el colectivo.
  Relacionarlas a ellas es más difícil que hacerlo con una sola armadora, pero son capaces de cumplir funciones en la red como atacadoras y bloqueadoras, y esto nos proporciona un sistema muy abierto y sobre todo, muy difícil de estudiar por los contrarios porque te permite un desarrollo lógico del ataque a partir de específicos principios y las combinaciones son muy determinadas en el momento por las pasadoras, que como constructoras del juego lo deciden frente a cada situación y esto, que no está establecido, le es muy difícil a las adversarias.
  Nos ha permitido un juego muy consolidado, muy estable y hasta ahora ha sido una de las primicias desde el punto de vista táctico de la ECV en la rama femenina. Todo el mundo se guía por lo que existe en el nivel mundial y nosotros lo hacemos por lo que creamos y sigue siendo exitoso, pero si surge algo que puede serlo más, puedes estar seguro que vamos a considerarlo... mira, el uso del líbero, tenemos un concepto brillante de él, es un aporte excelente, importante para el voli, pero si mis muchachas tienen la potencialidad de recibir, defender y atacar, y ser victoriosas igual que el líbero ¿por qué usarlo?, no obstante pienso que en el futuro habrán jugadoras que se desarrollarán como tal, que se necesita la mentalidad de líbero, que no es improvisada pues es imprescindible tener una gran experiencia de juego, creo que hay jugadoras nuestras que pueden asumir esa función y en cualquier momento las tendremos, pero siempre en un uso más racional, no cambiar y cambiar porque considero que tener jugadoras muy desarrolladas de forma universal y menos especializada contribuye a lograr un núcleo que pueden dar cualquier tipo de respuesta, inclusive en su empleo como líbero”.

¿Qué se proyecta ahora un hombre de tanta experiencia?
  "Seguir disfrutando el voleibol, nunca lo dejaré, siempre vamos a estar enseñando y sin olvidar a quienes han luchado junto a nosotros como a Tito del Cueto, Menéndez, Perdomo, Machito Hevia, quien inició los triunfos del femenino y también a los que no pudieron disfrutar de estos éxitos. Soy feliz porque tengo una familia consolidada, ya cumplí casi 40 años de matrimonio, y en el orden profesional vimos materializado los sueños más importantes."