Cuando hace cuatro meses perdió la corona frente al prodigio más grande que ha parido Caissa en los últimos años —y puede que en toda su vida—, Viswanathan Anand parecía un gatito asustadizo y no ese sanguinario depredador de los trebejos que le hizo merecer el título de Tigre de Madrás. Magnus Carlsen le usurpó el trono, así, con el talante inmisericorde y la altanería que lo caracterizan al sentarse frente a un tablero de ajedrez, con esa mirada de « ¿y este de dónde salió?» que siempre pone.
La leyenda de la India estaba vencida, más que vencida, humillada,
pisoteada por un nene noruego de 21 años sin respeto hacia los mitos. Muchos
creyeron que era el fin. Pero no, el octavo hombre mejor posicionado en el
ranking de la FIDE (2770), el único mortal que ha conseguido la aureola
compitiendo bajo tres modalidades distintas, volvió con hambre a la reconquista
y ahora domina el Torneo de Candidatos, invicto con dos triunfos y una
igualdad.
Ya saben que allá en la ciudad rusa de Khanty-Mansiysk forcejean ocho
monstruos, y que por varias razones el armenio Levon Aronian (2830), el ruso
Vladimir Kramnik (2787), y el búlgaro Veselin Topalov (2785) partían como
principales favoritos.
¿La razón? Sencillo. Kramnik ganó el año pasado la Copa del Mundo en
Noruega y ya conoce la comodidad del trono absoluto, pues 2000 lo vio batir en
Londres al ruso Garry Kasparov durante el encuentro por el fajín planetario,
que luego defendió con éxito ante el húngaro Peter Leko en 2004 y contra
Topalov en 2006, quien había ganado en Luis-2005. Precisamente el balcánico
empató al año siguiente en el encuentro por la reunificación de títulos contra
Kramnik, pero perdió en el desempate de las partidas rápidas. El otro que asusta es Aronian, de acuerdo a su condición de segundo
mejor anclado en el escalafón actual, solo por detrás de Carlsen (2881).
El hecho es que casi todos decantaban a Anand. Ahora el asunto toma
otros matices y, al parecer, hay otro hueso duro en el potaje. Este sábado
acaeció la tercera ronda de la justa que rifa un boleto a la discusión del
cetro, y el indio volvió a vencer, esta vez con piezas negras. Su víctima de
turno fue el azerí Shakhriyar Mamedyarov (2757), en 31 movimientos de un
Gambito de dama.
El resto de las partidas concluyó en armisticios. Así, los rusos Dmitry
Andreikin (2709) y Peter Svidler (2758) entablaron frente a sus compatriotas
Sergey Karjakin (2766) y Kramnik, respectivamente. También acodaron la paz
Topalov y Aronian. La tabla de posiciones sigue hospedando al indio en su habitación más
lujosa, merced a 2,5 puntos. Luego marchan Svidler y Kramnik, con 2 rayitas.
Aronian y Topalov trotan después (1,5 kilos), mientras Andreikin y Karjakin
amasan 1. Mamedyarov bucea en el fondo con solo media unidad.

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