sábado, 8 de marzo de 2014

Mundial de Atletismo, lo mejor por llegar a una fecha del cierre.



    Ha pasado de todo en el actual Campeonato Mundial de Atletismo bajo techo. De todo, excepto lo que tenía que pasar, al menos para nosotros. Favoritos encumbrados, rivalidad a borbotones, estrellas de regreso, alguna que otra sorpresa, abusos y hasta chismecitos, en Sopot, Polonia. Todo, o casi todo lo que un buen evento demanda y ofrece, pero ni récords universales ni medallas para Cuba. Hoy puede ser el día.
    De la triplista Yarianna Martínez, siendo honestos y objetivos, se esperaba justamente lo que dio. Esfuerzo, entrega y su presencia en la final, mas no una presea. Este sábado la cubanita concluyó séptima entre las ocho féminas en disputa, pues sus discretos 13,99 metros no alcanzaron para vencer a la rusa Ekaterina Koneva (14,46), a la ucraniana Olga Saladukha (14,45) y a la jamaicana Kimberly Williams (14,39), dueñas del podio en ese orden. La mejor marca de Martínez a capota cubierta es ese 14,04 que logró el viernes en la fase clasificatoria, pero la penúltima jornada competitiva de la cita polaca no la vio superar su tope personal.
    Por suerte, y a tono con los pronósticos de expertos y estudiosos de esquina, Pedro Pablo Pichardo y Ernesto Revé salieron sin susto ni apuros a tomar el sol en la Arena ERGO, pues lograron fácilmente el pase a la discusión de medallas. Con tres pasos, una buena carrera de impulso y apenas dos intentos, Pichardo clavó los pinchos a 16,82 metros de la plastilina. Solo fue superado por el rumano Marian Oprea (17,02). Después sobresalieron el ruso Lyukman Adams (16,68) y Revé (16,55), tercero y cuarto en la lista de ocho que hoy disputarán el trono.
    Por otro lado, Jhoanis Portilla (7,74 segundos) clasificó «por los pelos» a la semifinal de los 60 metros con vallas, prueba que le negó entrada al también cubano Yordan O’farrill. Portilla terminó quinto en su heat, pero pescó el boleto con el segundo mejor crono de los que no accedieron directamente a la siguiente instancia. Minutos antes, su compañero de equipo había marcado 7,75, y pese a entrar cuarto a la meta, estará fuera de las apuestas dominicales.
    En la fecha descolló otra corona para la estelar neozelandesa Valerie Adams, quien desconoce el significado del verbo perder. La fornida campeona olímpica, planetaria y de cuanta justa haya inventado la IAAF, soltó la bala a 20,67 metros del círculo de lanzamiento.
    Mientras, la sueca —etíope de nacimiento— Abeba Aregawi, dueña del segundo tiempo más impresionante en la historia de los 1 500 metros planos (3.57,91 minutos), avasalló hoy a sus rivales y se alzó con el título (4.00,61). Claro, aprovechó la ausencia de la gacela Genzebe Dibaba, quien eligió competir en los 3 000.
    En el salto largo venció el brasileño Mauro Vinicius Da Silva, con estirón de 8,28 metros, y el pertiguista griego Konstadinos Filippidis triunfó con vuelo de 5,80 metros. Ashton Eaton, rey olímpico y universal en decatlón, cumplió los pronósticos y arrasó en el heptatlón. El vigente plusmarquista del mundo en ambas disciplinas firmó 6632 puntos y se quedó a solo 13 unidades de su rúbrica más excelsa, lograda en la pasada cita bajo techo de Estambul.
    La rusa María Kuchina (2,00 metros) ganó en el salto de altura, la estadounidense Francena Mccorory (51,12 segundos), en los 400 metros, al tiempo que el checo Pavel Maslak (45,24) lo hacía en la misma distancia entre varones. Corriendo 60 metros entre vallas la norteamericana Nia Ali (7,80) desbancó a la siempre favorita australiana Sally Pearson (7,85); y en los 60 metros lisos sonrió el británico Richard Kilty (6,49).
    Hoy, en el adiós, habrá cuatro cubanos en pos de las preseas, pues también saldrá la garrochista Yarisley Silva, además de los mencionados Pichardo, Revé y Portilla. Solo el vallista no engrosa la lista de favoritos, así que bien pudieran caer tres metales. Un oro, otra plata y un bronce pudieran colocarnos entre los siete primeros del medallero general. 

Se cierra la pugna por las primeras posiciones en la Serie Nacional.

 

    Si hace apenas unos días parecía que la lucha más enconada tenía que ver con la definición del cuarto semifinalista de la actual temporada beisbolera, la incógnita se mantiene, pero con mucha más incertidumbre debido al emparejamiento en la tabla de posiciones, después de los juegos de este sábado.
    Poco a poco la cómoda ventaja que llegaron a tener los Cocodrilos matanceros en la cima del escalafón se fue desdibujando, todavía más con su reciente tropiezo frente a Santiago de Cuba en el segundo duelo de un programa doble.
    A primera hora, la tropa yumurina presumió de pegada con un KO en ocho entradas, que comenzó a tejer en el mismo acto de apertura, con las dos anotaciones iniciales y el primero de sus tres cuadrangulares, este a la cuenta del oportuno Yadiel Hernández.
    En el programa de cierre, la novena visitante enrumbó la nave otra vez hacia puerto seguro, mas las Avispas remontaron vuelo en las últimas tres entradas para asegurar, al menos, que no serán barridas frente a sus parciales.
    Cinco impecables entradas había lanzado el refuerzo tunero Yoelkis Cruz antes de tolerar la primera carrera de los anfitriones y ceder el box a sus rescatistas. Pero ni Frank San Martín, ni luego Félix Fuentes, pudieron evitar que la ventaja de seis se redujera a la mitad.
    Peor suerte corrieron los también relevistas Carlos Juan Viera, Maikel Martínez y Michel Batista, aunque fue el importado granmense Lázaro Blanco quien cargó con el revés.
    El desliz fue muy bien aprovechado por los vueltabajeros para colocarse a solo una estocada de los líderes. En un partido que comenzó con dominio alterno, los discípulos de Alfonso Urquiola se soltaron a batear y con un ataque de 15 imparables, entre ellos cuatro estacazos de vuelta completa, sometieron a los Piratas pineros. De los regulares solo Andrés Quiala se fue sin marcar en el casillero de los hits, mientras que el designado Yosvani Peraza se apuntaba tres en cuatro turnos, uno de ellos más allá de los límites, para empujar par de anotaciones.
    Siguiendo la tendencia, Industriales deshizo el abrazo que los unía a los vigentes monarcas villaclareños, y quedó como único dueño del tercer escaño, a dos pasos de la cima.
    Fue un interesante duelo el vivido en el Sandino de Santa Clara, donde el capitalino Frank Montieth y el zurdo local Yasmani Hernández Romero establecieron un cerrado pulso monticular. Pero un costosísimo error del jardinero naranja Yordanis Linares inclinó nuevamente la balanza hacia el lado azul, dejando a los Azucareros cuartos en el escalafón.
    Al día de hoy, esa posición les garantizaría a los centrales la defensa de su corona. Sin embargo, con lo complicado que se presenta el cierre del calendario, se vuelve muchísimo más peligrosa su mínima diferencia con los Sabuesos holguineros, quienes siguen empeñados en clavar todos sus colmillos en la postemporada.
    Los nororientales, con un racimo lapidario de cinco anotaciones en su última vez al bate, colocaron la escoba a los pies de los Cazadores de Artemisa en sus propios predios. Como si fuera poco lo hecho hasta ahora, el jardinero Maikel Cáceres tuvo otra tarde gloriosa, primero con vuelacercas de dos carreras y luego con un cañonazo que consiguió propulsar otra más en medio del ataque final de su equipo.
    Así las cosas, los juegos dominicales y las subseries que se inician el próximo martes —sobre todo el duelo Industriales-Matanzas en el pantano— se pintan como para alquilar balcones. En temas de interés, mejor imposible.

Resultados del sábado

Augusto César SandinoCHE
IND001204
VCL0181
Ganó: P. Durán (4-1) Perdió: Y. Hernández Romero (7-4) Salvó: M. Martínez (8) HR: Yul. Gourriel

Capitán San LuisCHE
IJV0000612 
PRI3211215 
Ganó: V. Gutiérrez (5-5) Perdió: L. M. Suárez (4-10) HR: M. Enríquez, I. Martínez, R. santos, L. Quintana, O. Madera y L. A. Valdés

26 de JulioCHE
HOL010200058
ART0001312 
Ganó: R. Sorí (2-0) Perdió: J. Martínez (7-6) Salvó: W.Osorio (3) HR: M.Cáceres, L. Aguilera

Guillermón Moncada (1er juego)CHE
MTZ3-1315 
SCU1001100310 
Ganó: M. Martínez (7-2) Perdió: Y. Guevara (5-7) HR: A. Sánchez, Y. Hernández, J. M. Fernández

Guillermón Moncada (2do juego)CHE
MTZ3200611 
SCU0000033712 
Ganó: O. Romero (1-0) Perdió: L. Blanco (6-6) Salvó: J. L. Bravo (5) HR: A. Sánchez y E. Sánchez

Inesperada derrota del Barça ante el Valladolid.


  El conjunto azulgrana sufrió una dolorosa e inesperada derrota que lo deja muy tocado en la pelea por hacerse con el título de Liga. Rossi, en la primera mitad, fue el autor del solitario gol que en ningún momento pudo remontar un Barça que acabó pagando la falta de magia y su exceso de indolencia.
    Ya desde el inicio de lo que a priori iba a ser uno de esos encuentros de trámite para un Barça que aspira a hacerse con el título, el fútbol se encargó de confirmar todos esos tópicos que hablan de la ausencia de rivales pequeños. Si durante su etapa como entrenador Pep Guardiola se encargó de recordad ante este tipo de encuentros que sus jugadores no podían perder la intensidad, hoy día los culés demostraron haber olvidado gran parte de esas lecciones que les daba el entrenador más laureado de la historia del club. Sin alma, los de Tata Martino comenzaron el choque dando pasos atrás y sorprendentemente dejándose crear peligro en su área, limitando las apariciones de los delanteros culés a alguna que otra salida a la contra sin mayores consecuencias.
     Los de Juan Ignacio Martínez, que estaban ante una de esas finales imposibles en las que nada se tiene que perder, aprovecharon la falta de control e intensidad del Barça para adelantarse con un tanto que evidenció todas las carencias en defensa de un equipo azulgrana que solo pareció despertar ya en la recta final del primer asalto mediante tímidas avanzadas de Messi, Cesc y Neymar con disparos lejanos que no generaban mayor inquietud en la puerta vallisoletana. El Barcelona no era fiel a sí mismo y, sin alma, solo un golpe repentino de actitud y juego podían hacer cambiar una imagen que distaba mucho de una plantilla que aspira a levantar el título de Liga.
    Consciente de ser un rostro desangelado sobre el campo el equipo de Martino trató de mejorar su imagen en los primeros minutos del segundo tiempo. Lo hizo aportando minutos de intensidad y velocidad a su juego, pero se topó de nuevo con una barrera pucelana perfectamente armada y venida a más con cada intervención de Mariño. El técnico culé buscaba la reacción en el banquillo variando su propio sistema –retrasaba a Messi para abrir bandas amagando con jugar atrás con tres defensas- pero el control del balón fue perdiendo de nuevo la magia con el vaivén de un encuentro cada vez más lento.
    La búsqueda de alternativas para atacar directamente la necesidad de remontar el encuentro acabó, sin embargo, sin dejar ningún tipo de conclusiones. El Barcelona siguió en la recta final igual de perdido ante un Valladolid cada vez más encerrado defendiendo su justa recompensa. Nada, absolutamente nada, pudo evitar el grito del José Zorrilla en el momento de un pitido final que paradójicamente dejó en silencio a plantilla y seguidores culés.